lunes, 11 de febrero de 2013

Throw me the beads


Yo venía un poco asustada para New Orleans después de saber que era Mardi Gras, porque yo ya no estoy para estos trotes y no me apetecen fiestas con grandes aglomeraciones. Pero aun así me hace ilusión verlo.
El Mardi Gras es el carnaval de toda la vida, solo que aquí en vez de tirar caramelos en la carrozas te tiran collares de colores. Nos habían contando que, la tradición era que si te tiraban un collar tenías que enseñar las tetas. Pero yo no sé de dónde se ha sacado eso la gente porque aquí no hemos visto nada de eso. Menos mal que era falso, porque no sé qué hubiera pasado ayer si no. Cuando tuvimos que aparcar porque la calle estaba cortada, nos encontramos con la cabalgata, así que nos quedamos a verla. La gente estaba super animada, gritando y dándolo todo al paso de cada carroza. Así que nosotras nos integramos también y nos pusimos a gritar levantando las manos a ver si pillábamos algún collar. Y de repente… yo estaba haciendo una foto y veo por la pantalla de la cámara una bola gigante de collares de colores que venían, cual meteorito, hacia la cara de Paloma. Pasó todo como a cámara lenta. Yo me la imaginaba esclafada en el suelo con los collares en la cara. Porque esas cosas, parece que no, pero si te dan hacen un daño que te cagas!. De repente la miro y la veo con las manos en alto intentando pararlos. El tiempo se detuvo. Al final los cogió todos, no sabe cómo, porque con la fuerza que llevaban la podían haber escalabrado. Y así nos fuimos anoche, con un puñado de collares bien chulos. Pero hoy nos esperaba más.
La gente aquí lo vive intensamente y lo celebra como si no hubiera un mañana.
Ya anoche cuando volvíamos a casa de Ben, vimos a gente acampada en una avenida. Paloma pensaba que eran los del 15-M (si que han llegado lejos!), pero resulta que no: es que era gente cogiendo sitio para ver la cabalgata de hoy.
Esta mañana desde las 09:00 que hemos abierto el ojo hemos visto a familias enteras que venían con media casa a cuestas: escaleras, sillas, neveras, hasta baños químicos en sus furgonetas…de todo para pasar el día comiendo y bebiendo en la calle hasta que empiece la Parade. Todo por pillar un sitio!


















Nosotras hemos aprovechado la mañana para conocer un poco la ciudad y hemos ido al French Quarter. Es un barrio con mucho encanto, con músicos tocando por las calles y barecillos muy chulis. Pero nos hemos tenido que volver pronto porque si no luego cortaban las calles por la cabalgata y no podíamos aparcar.



























Así que a la hora de comer ya estábamos de vuelta en casa de Ben. Al llegar había un montón de gente allí: amigos, familia, compañeros de trabajo. Resulta que Ben vive en la parte de arriba de su oficina, así que, como la Parade pasa por debajo, todos los años hacen ahí una fiesta para hacer tiempo mientras empieza. Ahí hemos conocido al padre de Ben, un señor encantador con una cara graciosísima, como de dibujos animados. Entrañable. Nos ha ofrecido todo tipo de comida y bebida. Y nosotras que somos muy agradecidas hemos dado buena cuenta de ello! Incluso Ben ha cocinado unas judías pintas. La historia tiene miga… Resulta que por la mañana al levantarnos Paloma le ha preguntado si salió anoche (porque le pareció oírle entre sueños) y Ben le ha contestado que sí, que llegó a las 5 de la mañana. Así que nosotras hemos pensado que se fue de fiesta cuando nos dejó en casa. Pero cuando estábamos tomando algo en el French Quarter le he preguntado yo qué hizo anoche si se lo pasó bien y me ha dicho no salió, que estuvo en casa de su abuela cocinando unas judías. De ahí lo que le había dicho ayer a Paloma por teléfono de su abuela!!! Nosotras creíamos que ahora todo empezaba a cobrar sentido, pero aun nos quedaba por descubrir… Estábamos flipando un poco porque haya estado hasta las 5 cocinando, pero dice que es que su cocina es una mierda. Así que hemos sacado la conclusión (como siempre a nuestra bola) de que cocinaba el finde para tener comida para toda la semana. Total, que nos vamos a su casa y cuando estamos allí descubrimos que las judías eran para sacarlas allí en la fiesta. El pobre…se había tirado cocinando toda la noche! Como comprenderéis, después de que habíamos tardado casi 12 horas en atar todos los cabos y descubrir algo que nos había querido decir desde el principio, estábamos descojonadas… Y, cómo no, Paloma probó las judías, a ver si merecía la pena tanto trabajo. La broma de las “beans” ha dado para mucho, cada vez que nos acordamos es que lloramos de la risa…Como os dije el otro día: lost in translation!
Después de comer hemos dado una vuelta por la calle, esperando a que empiece la Parade. Han montado un escenario con un grupo que son como los Rolling pero de la orquesta de tu pueblo: maduritos marchosos pero que hacen versiones de las canciones del momento (incluido el Gangnam Style, of course).

Cuando ha empezado la cabalgata no me ha pillado muy de sorpresa porque ya habíamos vivido un previo ayer, pero aun así no salgo de mi asombro. A pesar de haber leído cosas estos días sobre esta fiesta y haberla vivido hoy, todavía no entiendo muy bien el por qué de esta tradición de tirar los collares de colores. Y mucho menos me cabe en la cabeza el motivo que puede llevar a toda esa gente a volverse tan loca, saltar y gritar como si se acabara el mundo…y todo porque les lancen unos collares de plasticucho malo. Para qué los quieren? Por qué les hace tanta ilusión coger tantos? Y lo más raro, si quieren acumular cuantos más mejor, por qué los que se caen al suelo no los cogen? Solo valen los que atrapas en el aire! No lo entiendo… Pero en fin, es un gran ejemplo de cómo es la naturaleza humana y el afán que tenemos por acaparar todo lo que sea gratis, aunque sea algo totalmente inútil.

Al acabar la Parade hemos vuelto a la oficina de Ben y ahí hemos conocido a sus amigos. No tienen desperdicio. Son como sacados de series. Uno es grandullón y bastorro, pero con cara de panoli. El otro se llama Vincent y es que le nombre le viene al pelo, porque es el típico que nos recuerda algún personaje de serie o peli, de ascendentes italianos pero que ahora vive en un barrio humilde de Estado Unidos, con su boina y andando medio chepao. Es que no sé describirlo bien, es para verlo, pero Paloma lo imita fenomenal, así que cuando tengáis oportunidad decirle que os lo haga.
Había mucho más pero no hablamos mucho con toda la gente. El caso es que hemos conocido a gente muy rara pero que parecen buena gente, y lo hemos pasado fenomenal. De hecho, no paramos de reírnos de todas las cosas que nos han pasado con Ben, y el pobre es un buenazo. A mí me da hasta cosilla por todas las molestias que se ha tomado por nosotras y lo bien que nos ha tratado, pero Paloma dice que no pasa nada, que seguro que somos lo mejor que le ha pasado en la vida. Y la verdad que sí, porque un tío así de raro y con esa casa no habrá tenido a chicas tan agradables y simpáticas como nosotras allí nunca. Así que Ben, colega, no te has visto en otra igual!!


New Orleans

Nada más llegar hemos ido al Café Granada, recomendación de Erin. Ella decía que es un bar español con buenas tapas y sangría. Cómo son los guiris que les encanta la sangría! con los buenos vinos que hay en España y ellos sólo valoran la sangría!!!. El caso que nos hemos plantado en el Granada y hemos pedido una paella…toma ya! No estaba mala, pero picaba como un demonio. No entiendo porqué en USA cocinan todo tan picante, y mira que a mí me encanta, pero es que en una paella… Así que Paloma le ha dicho a la camarera que en España las paellas no pican, pero creo que no se lo ha tomado muy bien…

Para hacer la digestión decidimos dar un paseo. En América la gente no anda nada, va a todas partes en coche, así que nos miran raro. Le hemos preguntado a una chica por dónde podíamos ir y ella nos ha dicho una calle céntrica y un parque, pero que cogiéramos el tren (una mezcla entre metro y bus que tienen aquí). Pero nosotras preferíamos pasear así que hemos ido andando por esa zona y después, para compensar tanto ejercicio nos hemos metido una cheesecake y una lemoncake entre pecho y espalda.

Después hemos vuelto a por el coche para acercarnos más al centro, que estaba un poco lejos, y cuando íbamos conduciendo nos hemos topado con una calle cortada, así que hemos tenido que aparcar. Resulta que había una cabalgata por carnaval. Aquí se llama Mardi Gras y es una fiesta super divertida, pero eso ya lo contaré otro día, porque no tiene desperdicio.

Hemos estado ahí haciendo tiempo hasta las 20:30 que habíamos quedado con Benjamin. Ben es el primo de Erin, y como ella, como si fuéramos sus mejores amigas, le pidió que nos acogiera en su casa, pues él así lo ha hecho. Pero hasta esa hora no acababa de trabajar, así que hemos tenido que esperar bastante. Para ser USA es muy tarde, porque lo normal aquí es cenar a las 19:00 o así y a las 21:30 o por ahí acostarse. Y nosotras, entre la paliza de viajes que llevamos y que ya somos como de aquí, pues nos hemos acostumbrado a ese horario y a las 20:30 ya estamos rendidas. Pero bueno…todo sea por tener casa gratis.
Así que hemos esperado y a esa hora Ben nos ha llamado para quedar. Y ahí ha empezado un cúmulo de despropósitos. Como yo no me entero de nada por teléfono en inglés, Paloma se ha puesto al teléfono. La tía controla un huevo, pero se ve que por teléfono tampoco tanto, aunque a mí me hace creer que sí (jaja). El caso es que se ha tirado 10 minutos hablando con él y cuando cuelga le pregunto que qué le ha dicho y dice que ha dicho algo de su abuela, que pin…que pan,…, vamos…que no se había enterado de nada! Así que le ha pedido que nos escriba un SMS diciéndonos la dirección donde podemos quedar con él. Total que no nos escribía y decidimos escribirle nosotras diciéndole que no le entendíamos bien por teléfono y que si le esperábamos donde estábamos o quedamos en otro sitio, que nos diera la dirección y como tenemos GPS vamos donde sea. Con lo fácil que hubiera sido eso!! Pues no…el insistía en que esperáramos allí y él venía a por nosotras. Le hemos dado la dirección y ha dicho que cuando estuviera cerca nos avisaba. Así que nos hemos metido en el coche a esperar. Y la espera a dado para una larga charla sobre nuestras cosas… Ya estábamos echas polvo, pero había que esperarle ahí. De repente nos llega un mensaje y hemos pensado que ya venía…pues no! Era un mensaje, el cuál no he entendido así que hemos  tenido que meterlo en el traductor: “picking up seasoning before store closes an then that way”. A ver…las palabras las entendemos, pero el sentido de esta frase es que no sabíamos por dónde iba… total, que después de meterlo en el traductor hemos llegado a la conclusión de que iba a comprar unos condimentos antes de que cerraran las tiendas y luego ya, si eso, venía a por nosotras. Yo es que en cuanto he visto lo de pick up he pensado que venía a por nosotras, pero resulta que no.
Pues nada, a seguir esperando. Después de 40 minutos más hemos salido del coche para esperar en la esquina que le hemos dicho, porque mucho más no podía tardar. Y al rato ya nos ha llamado. Dice que estaba en esa dirección pero no nos veía, que cómo somos. Y Paloma “we are on the corner and we are two girls” claro!! Que más datos quiere? Si es que no le podía decir nada más la pobre… Resulta que él estaba enfrente y no nos veía, pero al final, con el típico truco de “levanta la mano” nos hemos encontrado.
Total, que ahí estamos, al fin, los tres juntos. Nosotros con más sueño que vergüenza y él con ganas de conversación, ahí en la esquina! Empieza a preguntarnos que qué hacemos por América y que en qué trabajamos,…esas típicas cosas que nos podía preguntar cenando, pues no, allí mismo quería saberlas.
Por fin conseguimos decirle que nos lleve a algún sitio para cenar y él se ha empeñado en que nos quedáramos por esa zona que estábamos, aunque dice que él no la controla mucho y no conoce sitios. Nosotras insistimos en que podemos ir por su casa o a la zona que quiera, pero él, ere que ere, que no, que allí nos quedamos. Pero, por supuesto, vamos en coche a la puerta del bar, en los dos coches! Otra vez a conducir. Le decimos “te seguimos” y nos ponemos en marcha. Empieza a dar vueltas por aquellas calles, no hay aparcamiento por ningún lado, vueltas y más vueltas… Conduce super deprisa, pone el intermitente hacia un lado y gira hacia el otro…un lío. Y de repente me llega un mensaje que pone “dyslexic”. Yo flipando en colores, indignadísima, digo “me está llamando disléxica?” Me estaba cayendo ya fatal! Entre el hambre, el sueño, porque los días aquí son eternos y aunque sean las 21 parecen las 3 de la mañana, y que no encontrábamos aparcamiento, me estaba cabreando y todo. Así que le he contestado “qué quieres decir con eso?”. Y el pobre me dice que ÉL es disléxico y que confunde la derecha con la izquierda. Pobrecillo…y yo cagándome en su padre (que por cierto le conocimos al día siguiente y es encantador).
Así que seguimos detrás de él. Yo le insistía en que fuéramos a otra zona, todo por mensaje, pero él no paraba de darnos vueltas por esas calles. Al final menos mal que recapacitaría y decidió salir de ahí. Nos ha llevado al típico bar americano con burguers y cervezas. Allí hemos cenado y hemos charlado con él. La verdad que es majo, aunque me gustaría entenderle más, porque ha habido un momento que hemos hablado de política que no he entendido ni papa. No sé por qué los americanos tienen la extraña idea de que sabemos inglés perfecto y hablan super deprisa. No será más lógico, cuando hablas con alguien que te ha dicho que no te entiende muy bien, que hables despacio y utilices frases claras y concisas? Pues no…el tío se pone a usar palabras raras que yo no he oído jamás…y claro, así no se puede. Pero bueno, el sentido de las frases lo pillo y de ahí sacó mis propias conclusiones.
Al fin digo ya que si nos vamos (porque yo veía que el tío se largaba y Paloma venga a darle coba) y salimos hacia su casa. Nosotras íbamos con un poco de miedo sólo de imaginarnos una casa de un tío treintañero, soltero y además americano…eso podía ser el desastre padre! Y no íbamos muy desencaminadas. La casa está chula, pero como todas en USA, desordenada y más guarra.... Nos enseña una habitación y dice que una puede dormir ahí y otra en el sofá. Las dos estábamos un poco que no sabíamos ni que pensar, porque es muy majo, de verdad, pero raro, así que hemos decidido dormir juntas en la cama de la habitación, que aunque es una cama pequeña, cabemos las dos haciendo la sardinilla (cada una con los pies hacia la cabeza de la otra).

Y así, echándonos unas risas sólo de pensar en todas las cosas raras que nos pasan, nos hemos dormido, ya que teníamos que estar despejadas para darlo todo al día siguiente en el Mardi Gras!

domingo, 10 de febrero de 2013

Pensacola

Durante la mañana hemos estado por Tallahassee y no me ha gustado nada porque es como una ciudad fantasma y no hay nada que ver. Es raro porque es la capital de Florida, pero las calles están vacías incluso en downtown. No hay tiendas, bancos, bares,…no sé,  gente por la calle, como en el centro de cualquier ciudad… Así que hemos decidido seguir con nuestro viaje y poner rumbo a nuestro siguiente destino: Pensacola.
Hemos tardado 3 horas, así que hemos llegado a justo a la hora de comer. Además con el cambio horario hemos ganado 1 hora (cosas de la que no nos hemos dado cuenta hasta las 6 de la tarde…pero bueno).
Después de dar muchas vueltas a ver si encontramos una zona céntrica, sin éxito, hemos parado en una especie de tienda que había en una esquina tenía frutas y cosas caseras y también un pequeño menú de cosas naturales, así que hemos comido allí. Todo riquísimo y de postre una tarta de zanahoria deliciosa.
Esta ciudad es en la que más iglesias he visto por metro cuadrado, así que yo estaba flipando. Y Paloma quería hacerles unas fotillos, así que guiándonos por la torre de una de ellas hemos ido para allá. Y así, casualmente, paseando, hemos descubierto el centro de la ciudad. Es la calle Palafox. Toda la vida se concentra ahí. Y al final desemboca en la plaza de Luna, en honor al conquistador español Tristán de Luna, que en agosto de 1559 llegó a la bahía de Pensacola. Esto lo leí en la placa que había al pie de la estatua (jejeje) que ya sabéis que la historia no es lo mío.
La verdad que Pensacola para no tener mucha vida me ha parecido un sitio precioso e ideal para vivir una temporada (no muy larga, eso sí…porque como digo no hay mucha vida). Es todo tan bonito, con casitas bajas, algunas de colores, y tan tranquilo que da paz. Es como si te metes en la peli “Pleasantville”.




Después hemos conducido hacia la playa, porque, aunque parece que no, la ciudad es enorme y hay que cruzar un puente de 8 millas para llegar hasta la playa. En esa zona hay varios hoteles y cosas turísticas, pero si conduces más llegas a otra parte desierta. Hay muchas casitas a lo largo de la costa, pero no había vida (supongo que en verano sí la habrá, pero para la temperatura que hace aquí ya podían aprovecharlo, porque ahora mismo se está en la playa genial). Y más adelante ya no hay ni casas, es todo arena blanca y playa. Precioso. No llegamos hasta el final porque aquello no tenía fin, y eso que íbamos en coche. O sea que no me imagino la extensión que puede tener.
Cuando hemos querido volver hemos tenido un pequeño percance. Resulta que, como he dicho, esa carretera no tiene fin y nos queríamos volver. Así que, como este es el país de las “pirulas”, hemos decidido dar la vuelta en un momento que no venía nadie de frente. Pero al girar e invadir el carril contrario nos hemos salido un poco de la carretera y quedamos atrapadas en la arena!! Ya sé que es de pardillas, pero es que no sabíamos que ahí había tanta arena. Pensábamos que estaba blanco porque había caído arena por el aire, pero debajo había asfalto. Pues no!!
Total que hemos tenido que llamar a unos que estaban pescando para que nos ayudaran. Eran varios amigos que ni se inmutaron. Uno ha cogido las llaves del coche y ha venido a ver qué podía hacer, pero con tan poca sangre en las venas no se puede… No llevaba nada para remolcarnos, no sabía a dónde podíamos llamar…en fin, que ha servido de poca ayuda.
Así que Paloma ha parado a una furgoneta de esas típicas americanas para que nos echara un cable. Era una pareja muy maja que iban preparados para remolcarnos, pero el coche estaba tan hundido en la arena que no había manera de pasar la cinta para engancharlo. El tío al final se las ha apañado para sacarlo de ahí a base de maniobras. Great!!!
A todo esto ya era de noche y teníamos que ir a casa de Erin. Pues para allá que nos vamos!
Erin es una chica que hemos conocido en Coachsurfing y que nos dijo que podíamos ir a su casa esa noche. Todo el día nos habíamos estado mandando mensajes para coordinarnos y parecía muy maja, pero excesiva, como demasiado excitada: si no nos conocemos y ya me pones que tienes muchas ganas de verme y que qué emoción, que no puedes esperar a que lleguemos! No sé, todo muy raro… Y yo claro…a veces me rallo y empiezo a pensar cosas raras. Pero nada que ver con las películas que yo me había montado. Cuando llegamos a su casa resulta que es que ella es así “so exciting”. Todo es “awesome” y “gorgeous”…muy americana ella. Pero encantadora. Nos ha abierto su casa de par en par, nos ha ofrecido de todo, nos ha hecho hamburguesas de espinacas…y como nos ha dicho que le encanta la comida española pues hemos decidido hacerles una tortilla de patatas.


Erin vive con su novio Brandon…bueno, su prometido, como ella lo llama. Ambos son ideales. Son una pareja super bonita. Yo quiero ser como ellos…”so cute”. Hemos charlado, nos hemos reído…ellos se han bebido 15 cervezas en un momento, y mira que nosotras siendo españolas bebemos mucho, pero es que con estos hemos flipado! Pero muy bien. Hemos pasado una noche genial. Y hemos hecho unos buenos amigos. Espero que vengan a España pronto!
Además, gracias a Erin, ahora tenemos alojamiento en New Orleans. Resulta que dos días antes nos enteramos de que es “Mardi Gras”. Es una fiesta como el carnaval que en New Orleans se celebra como lo más de lo más. Así que está todo petao…como unas Fallas y un San Fermín juntos! Y así, pues claro, nadie nos puede acoger en su casa y además no hay ni hoteles ni nada. Así que estábamos un poco agobiadas con ese tema. Pero oye, fue decírselo a Erin y enseguida nos dice que su primo vive ahí y que va a escribirle para que nos acoja. Dicho y hecho. A la mañana siguiente nos dice que ya ha hablado con él y que vayamos a su casa. Nos ha dado su teléfono y su dirección, así que allá vamos New Orleans!

sábado, 9 de febrero de 2013

Road Trip to L.A. First stop: Tallahassee

Empieza el viaje hacia Los Ángeles. Vamos a ir en coche, así que hemos decidido hacerlo en una semana para ir parando por diferentes ciudades.
Ruta de hoy: Miami- Tallahassee
Son 468 millas de trayecto, lo cuál todavía no sé calcular en kilómetros, pero son más de 7 horas de viaje. No hemos salido muy temprano, pero tampoco tenemos prisa. Hemos calculado llegar a media tarde para dar una vuelta y conocer un poco la ciudad y después descansar.
Nos hemos decidido a hacernos un perfil en Couchsurfing para este viaje, porque al estar cada noche en un sitio nos viene genial si alguien nos acoge en su casa. Total es sólo un día y para dormir. Además si a algunos destinos llegamos pronto y nos pueden sacar y enseñarnos la ciudad o las cosas típicas, pues mejor. Siempre es más útil visitar los sitios con alguien de allí que ir a ciegas sin saber dónde te metes.
Para la primera noche en Tallahassee hemos contactado con Dona. Ella es una chica con 3 niños, 3 perros y 3 gatos. Su familia es bastante curiosa, por llamarla de alguna manera, pero son muy majos. Nada más llegar Dona nos ha presentado a todos:
-       El marido: no sé qué voz tiene porque no le he oído ni una palabra, sólo me hizo un gesto de saludo con la mano al llegar y otro al día siguiente al levantarme.
-       La niña pequeña: estaba hiper excitada, dando saltos por todas partes intentando llamar la atención para jugar. Tanto que en un momento dado se dio con la frente en el borde de una mesa, rebotó y cayó al suelo de espaldas. Nosotras asustadísimas y la niña se levanta tan normal y nos dice “I´m ok!” pues nada, fenomenal…porque pensábamos que se mataba…
-       Olivia: la mayor de 6 años. Todo lo contrario a su hermana pequeña. Tímida, callada y sin moverse del sitio. Ambas guapísimas y encantadoras, cada una en su estilo.
-       El hijo mayor adolescente de 14 años: con el pelo a lo Krusty y con pinta de ser el típico fricazo. Tampoco nos dijo una sola palabra, sólo un saludo con la mano. Aunque entiendo que esto sería porque tenía la boca llena de espaguetis.
La familia la completa una señora mayor a la que yo nunca ví, pero que Paloma asegura que existe. Dona nos habló de ella cono Granny, pero no nos quedó claro si era su abuela o su madre y abuela de los niños.
Tras las presentaciones familiares salimos a cenar y tomar unas cervezas, sólo las 3. Ahí conocimos más a Dona. Es una chica encantadora que estudia Trabajo Social (aunque ya tiene 37 y trabaja en un cole), muy hippie, que le encanta todo lo orgánico y le gusta fabricar sus propios productos más que comprarlos, como la pasta de dientes (nos enseñó a hacerla en 2 minutos).
Después a casa a descansar. Nuestra habitación era una parte de la casa que es una especie de trastero- cuarto de juego de las niñas. Tiene un ventanal enorme que da a su jardín, lo cual es precioso, pero para dormir es un poco molesto porque entra luz todo el rato. Pero bueno….todo es acostumbrarse.
Lo que flipo un poco de las casas de los americanos (ya me ha pasado en varios sitios), es que tienen casas enormes y super chulas, pero todo como destartalado y sucio. No sé…será algo cultural o yo qué sé, pero si tienes una casa así ordénala y límpiala un poquito!...digo yo…No lo digo por la casa de Dona, es que me ha pasado en muchos sitios en América, que me parece todo como cutre y sucio, y lo mismo está limpio...pero tiene ese aspecto.

Por la mañana nos hemos levantado y Dona nos ha preparado el desayuno. No sé qué parte de la conversación de la noche anterior no habíamos entendido. Ella nos dijo que se levantaba a las 06:30 y que salía de casa a las 07:30 para llevar a los niños al cole e ir a clase, pero que nosotras podíamos estar allí porque su marido se quedaba en casa. Nosotras por no molestar y por no estar a solas con el marido que era un poco raro le dijimos que nos despertara a las 07:00, que desayunábamos juntas y ya nos íbamos. En eso quedamos… Pero a la mañana siguiente nos hemos despertado a las 8 y algo y allí estaban las niñas viendo dibujos en el ordenador. Al rato se levantan los padres y Dona hace el desayuno tranquilamente. Yo no entendía nada, porque aquello parecía un domingo. Así que le he preguntado si no iba a clase y me ha dicho que no, pero no he entendido la razón. Y Olivia (la niña de 6) ha dicho que ella tampoco iba a clase, pero he entendido menos todavía el por qué. en fin...lost in translation…y lo que me queda…

viernes, 8 de febrero de 2013

Bye, bye

En  nuestro último día en Miami nos hemos ido a conocer esas zonas que no habíamos visto todavía. Nosotras creíamos que lo conocíamos casi todo, pero resulta que estar todo el día metidas en el coche recorriéndonos estaciones de televisión de las afueras no es hacer turismo. Te sirve para hacerte una idea de la ciudad y ubicarte en el mapa, pero el ambientillo no lo vives...eso es así.
Así que el último día Natalia se ha ofrecido a hacernos una ruta turística por el Miami que no conocíamos.
Primero hemos ido a Little Habana. Es una zona en la que vive una gran comunidad cubana. Por la noche es peligrosa, porque es un poco marginal, pero por el día tiene su encanto. La gente que vive aquí no sabe inglés, ni falta que les hace! Total, si no salen apenas de ahí…


Lo más famoso es Calle 8. Hay un paseo de las estrellas latinas muy gracioso, ya que es imitación del de Hollywood, pero con gente como el Puma o Raphael (grande!) y otros de los que no he oído ni hablar.


Al final de la calle hay una tiendecita de frutas donde puedes tomarte un zumo natural preparado al momento por dos viejecillas octogenarias entrañables.


Después hemos ido hasta Coral Gables. Es una zona residencial muy tranquila, con casitas típicas americanas rodeadas de árboles centenarios. Es todo muy bonito, con casas de gente de mucha pasta.
Ahí cerca está el Biltmore Hotel. Es un hotel de lujo construido en 1925. Es una réplica de la Giralda (ahí es ná). Durante la guerra se usó como hospital de campaña y, tras una restauración, se conserva todo como de esa época de los años 20.

Dando un paseo por ahí cerca puedes llegar hasta una piscina natural.

Nuestra última parada ha sido Coconut Grove. Sin duda el sitio que más me ha gustado de todos. Es un barrio super bonito para pasear, con tiendecillas muy chulas. Es la parte más cultureta de la ciudad, ya que aquí vive la gente “moderna”…vamos los “gafa pasta”.
No nos ha dado tiempo a indagar mucho y a conocerlo bien, pero lo poco que hemos estado me ha encantado. Habrá que volver!

Después a casa a descansar y, como despedida con Pepe y Toñi, al Katana: un japonés que a ellos les encanta y que, según dicen, tienen el mejor sushi que has probado jamás. Es un sitio pequeño, medio cutre, pero que la comida está buenísima. Lo curioso es que aquí no pides a la carta. Hay una barra con una especie de lago en medio por la que van pasando barquitos con platos de comida. Tú tienes que pillar los que te gusten y te los comes. Después se cuentan los platos y según los que hayas consumido te cobran. La idea está genial!
Con el cansancio no hemos podido ir a conocer nada más. Así que Toñi se ha quedado con las ganas de ir a una terraza muy chula con unas vistas que por lo visto son espectaculares. Será a la próxima, porque como estamos reventadas le hemos dicho que nos conformamos con las que tenemos desde su terraza. Hay que descansar que nos queda por delante una larga semana de viaje: Road Trip to L.A!




martes, 5 de febrero de 2013

How are you, mi “arma”?



Durante nuestra estancia en Miami hemos estado alojadas en el Post. Es una especie de albergue en South Beach que está genial. Es muy nuevo y muy limpio, así que la vida ahí ha sido muy cómoda. 





En los albergues hay mucha gente y de todo tipo, con unos congenias mejor que con otros, algunos son más escandalosos y molestan cuando quieres dormir,…pero en general hay gente muy maja. Por eso quiero dedicar este post a toda esa gente “rara” que nos hemos encontrado y que ha hecho que estos días sean tan divertidos:

-      -   Jesús y Raúl: nuestros andaluces favoritos. Jesús nos ha tratado como un padre, aconsejándonos y dándonos de cenar en más de una ocasión tortilla de patatas y quesito manchego, para que no echáramos tanto de menos la tierra.
De Raúl sólo puedo decir que me encanta conocer gente así para comprobar que, aunque no tengas ni idea de inglés y estés sólo en una ciudad nueva, puedes hacerte un hueco y tener una vida. Como buen sevillano es de lo más salao y habla hasta con una piedra del camino, así que a los dos días ya conocía a medio Miami. Y como además es tan buena gente, pues las cosas le van saliendo: ha encontrado curro en lo que le mola y en breve se podrá alquilar un apartamento…seguro!
Nos ha bautizado como la Paqui y la Manoli…y así nos hemos quedado.
A él debe su nombre este post, porque es una de las primeras cosas que le oí decir y ya me he apropiado esa expresión, me encanta!
-     -    La otra chica española: después de varios días hablando con ella nos daba palo preguntarle su nombre (ya no venía a cuento), así que nos hemos quedado sin saberlo. Es una chica encantadora a la que últimamente la vida no ha tratado muy bien. En un par de meses ha fallecido su novio y se ha quedado sin curro, así que ha decidido cogerse unas vacaciones para despejarse. Y muy bien que hace.
-      -   Stephanie: una canadiense bipolar que me daba un poco de miedo. A veces se quedaba mirándome con cara de loca y otras venía a hablarme como si quisiera ser mi amiga. La tía iba siempre puesta hasta las cejas, dormía todo el día y por la noche se arreglaba, se ponía una peluca y salía. Ella decía que era stripper, pero yo lo que creo es que era puta. Al principio nos reíamos un poco con todas las situaciones raras que propiciaba, pero poco a poco fue dándome pena. Sobre todo su última noche en el albergue cuando, a punto de dormirnos la llaman por teléfono y la pobre tuvo que salir corriendo a trabajar. Quedarte dormida sin ir al curro es una mierda, pero si además tu trabajo es de puta…pues vaya plan! Vamos, que vaya ganitas tendría la pobre de irse a esas horas… Ahí me dio por pensar como habría llegado esa chica hasta ahí y qué tipo de vida habría llevado para verse obligada a hacer eso.
-      -   Bruno: un brasileño majísimo con el que hemos quedado para ir a Las Vegas, ya que él está de viaje unos meses también por USA. Así que le veremos más y seguro que sale por aquí…
-      -   Sabrina: también brasileña y muy agradable. Viéndoles a ellos y a la española me he dado cuenta de la cantidad de gente jovencísima que viaja sola. Estoy un poco flipando de lo lanzada que es la gente y de que no les importe ir a los sitios solos: ya harán amigos! Está genial.
-      -   Una señora hawaiana de la cuál espero que mantengamos el contacto y nos invite a Hawai, jijiji. La tía es genial. Habla por los codos y además super expresiva. Una noche después de hablar con ella durante una hora y contarnos lo maravillosa que es la vida en Hawai, descubrimos que había nacido en la mismísima Zaragoza!!! Muerta me dejó.
-       -  Las lesbianas cachondas: dos chicas muy monas que por lo visto estaban liadas (esto está sin confirmar), que llegaban pedo todas las noches y entraban a gritos en la habitación, así que alguna que otra noche se lió parda.
-     -    El último mohicano: iba partiendo la pana. Un día estaba yo en una hamaca intentando echarme la siesta y le veo aparecer con el bañador turbo, se suelta esa larga melena que siempre llevaba recogido en un moño y se mete en el agua. Ahí vi claro que no podía estar más encantado de conocerse. Intentaba ligoteo y al final pilló cacho con una con rasgos asiáticos muy mona que llegó los últimos días.
-      -   El señor rubio borracho
-    -     El Jack Sparrow: se levantaba temprano, se vestía de pirata y se iba a entregar propaganda de algún garito (creo, o quiero pensar que esa era la explicación de que se vistiera así)
-      -  George: un serbio muy majete que es el manager del Post. Utiliza a Paloma siempre de traductora para el español, así que ella ya le ha pedido que la contrate…por si cuela
-     -    El chico que trabajaba ahí por las noches: que era como el típico friki de película, de esos solitarios y callados con gafitas, que seguro que un día se vuelve loco y asesina a toda su familia.
-      -   La chica cubana de la limpieza: con sólo 21 años ya tenía un niño precioso de 1 añito o así. La tía era saladísima y hablaba por los codos, así que las cenas las pasábamos entretenidas con ella.
-     -    El tío drogado que llegó un día, salió de fiesta, volvió, se acostó y se tiró 36 horas durmiendo. Tuvieron que bajar a despertarle porque, o se iba o tenía que pagar otra noche más. Iba tan pedo que no reaccionaba, así que llamaron a seguridad. El negrata segurata le subió arrastrando a recepción con los pantalones por las rodillas y sin nada debajo, o sea el culo al aire y los huevecillos colgando. La cubana de la limpieza escandalizaba, Paloma descojonada, yo fregando los platos de la cena de espaldas a todo y sin poder volverme a mirar porque me iba a descojonar. En fin…un cuadro…
-      -   El productor de Panamá: de pronto el domingo aparece un señor al que nunca habíamos visto y por su puesto ni cruzado una palabra y nos dice si nos puede hacer una foto. Nosotras estábamos en la cocina comiendo nuestra ensalada tan tranquilas. Nos pilló tan de sorpresa que no supimos decirle que no. Así que nos hizo una foto y ahora apareceremos con nuestra coleta, nuestras ojeras de resaca y seguro que hasta con algo de lechuga entre los dientes, en algún blog panameño de vete tú a saber qué.

Seguro que se me olvida alguien, pero es que han sido tantos los personajes que hemos visto desfilar por ahí, que no me da para recordar todos…

Pero aparte de en el Post, hemos vivido grandes momentos en Miami. Tantos que ahora me da hasta penita irme (y eso que yo sólo quería ir a California…pero ahora estoy aquí tan a gusto…).
Muchos de esos momentos divertidos han sido gracias a Ana, que nos ha tratado fenomenal y nos ha llevado con ella a todas partes presentándonos a sus amigos del trabajo: Xavi, Edgar y Jesús. Estando con ellos me he dado cuenta de que no sólo me pasa a mí, sino que cuando se juntan más de 3 que trabajan en la tele, lo normal es que estén todo el rato hablando de sus programas, sus compañeros y haciendo más de un traje.

Aunque si alguien nos ha dado esos momentos buenos esos han sido Pepe y Toñi. Ellos nos han acogido, no han cuidado y nos han integrado en su grupo, presentándonos a todo el mundo.
Nos han llevado a hacer lo más típico de aquí: la fiesta en el barco (en la cuál conocimos a Otto, un madurito atractivo que daría para mucho hablar de él), la barbacoa e ir a los bares típicos a ver la Superbowl. No hay nada más americano que esas tres cosas!
La pandi es maravillosa: Fati, Wolfi, Edu, Kris, Natalia,… y una mención especial para Julen y Fer. Lo que empezó como una broma por Internet, se ha convertido en unas salidas nocturnas para que conozcamos Miami at night, con lecciones de cócteles incluídas, que han hecho que lloremos de la risa (que falta nos hace a veces) y nos han dado documentos gráficos que creo que conservaré toda la vida porque me dan para años de chantajes.